viernes, 31 de octubre de 2014

Un local maldito...

Después de leer el título del post de este viernes, y visto que hoy se celebra Halloween (una de mis festividades favoritas) supongo que se imaginarán que les traigo una historia de terror... Pero no. Al menos no una de brujas, vampiros u hombres lobo.

Mi historia de terror, caso de la vida real, no tiene nada que ver con "la noche de las brujas" así que, para no confundir a nadie, mejor empezaré por el principio, contándoles que tengo un local maldito en la planta baja de mi edificio. Un local maldito o, lo que es lo mismo, un propietario sin dos dedos de frente (para no perder la educación) que ha convertido lo que podría ser una convivencia normal y tranquila en un circo.

Circus, por Davide Jackson
Llevamos algo menos de 10 años viviendo aquí y, durante ese tiempo, la comunidad de vecinos ha tenido la suerte de convivir con: 
  • Un centro de diálisis que, según cotillean las vecinas, no tuvo mejor idea que dejar jeringuillas en medio de la calle, para que los niños las cogieran como souvenirs… Porque claro, tirarlas a la basura se ve que era mucho trabajo. 
  • Un despacho de arquitectura, cuyo brillante dueño pretendía hacer un vano de 2 x 2 metros en una pared maestra para iluminar lo que llamaba su "Jardín Zen"… Al que no iba entrar luz, porque con 8 plantas por encima en los bajos hay que tener la luz encendida todo el santo día. 
  • Un "centro de entretenimiento infantil" o, lo que es lo mismo, un chiquipark cutre sin licencia, donde se organizaban fiestas infantiles (y ya que estaban, para adultos también) todos los fines de semana, a todas horas, con gritos, megáfonos, karaoke y, ¿cómo no? música más alta que en un concierto... de Bisbal y con música tropical. 
  • Por último, mi favorito personal, el fumadero. Sí, como leen, se ve que ahora es legal crear "clubs" de fumadores de "maría", ya sea por asuntos medicinales o por puro placer y ganas de darse un paseito por un mundo mejor. 
Me dirán que éste último tampoco es para tanto, porque al menos no hace ruido. Y la verdad es que tienen razón. Personalmente, lo que fume o deje de fumar la gente me resbala. De hecho, estaría bien si el olor no se colara por las paredes y los conductos de ventilación hasta el cuarto de mi hija de 9 meses, camuflado con un olor a manzana que, dependiendo de la intensidad, asquea un poco.

¿Tan complicado es alquilarle un local a una persona o empresa normal?

Parece que sí.

La realidad es que si el propietario sigue con la idea de encontrar inquilinos así de vario pintos y con actividades tan ‘creativas’, no será de extrañar que en nuestro futuro nos veamos obligados a contratar a la empresa Indsci (Industrial Scientific), proveedora de productos especializados en la detección de gases. Lo cierto es que, ahora que lo pienso, es casi un hecho, veo a una empresa de ese estilo en nuestro futuro. Después de todo, si ahora tratamos con humo, ¿quien nos dice que en un futuro no sea con gas?”

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