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Librería Zhongshuge, en Shanghai, un "parque de libros" ideado especialmente para los lectores
Publicado por
Ale Proaño
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Etiquetas:
interiorismo,
lectura,
retail
2 comentarios:
Ubicación:
Barcelona, España
Nunca será tu trabajo mantenerlo interesado, por Kelly M. Flanagan
Hace un par de semanas me encontré esta carta en mi muro de Facebook. Y me extraña no haberla leído antes, porque se ve que ha sido todo un éxito en la red.
Se trata de una carta escrita y publicada en su blog por el psicólogo estadounidense Kelly M. Flanagan a su hija pequeña, a quien llama "Cutie-Pie", en la que le dedica unos párrafos para explicarle las bases de una relación de pareja, en reacción a la idea de que siempre es la mujer quien debe "mantener al hombre interesado" para que la pareja funcione.
Es un poco largo, pero vale la pena.
Querida Cutie-Pie,
Recientemente, tu madre y yo estábamos buscando algo en Google. A la mitad de escribir la pregunta, Google nos mostró una lista con las búsquedas más populares en el mundo. La búsqueda más popular en la lista era "Cómo mantenerlo interesado".
Me sorprendió. Revisé varios artículos de la incontable cantidad que aparecieron acerca de cómo ser sexi y sexual, cuándo llevarle una cerveza en vez de un sandwich y las formas de hacerlo sentir más inteligente y superior.
Me enfurecí.
Pequeña, no es, nunca ha sido y nunca será tu trabajo "mantenerlo interesado".
Pequeña, tu única tarea es saber muy dentro de tu alma - en ese lugar inquebrantable que no se transforma por el rechazo, la pérdida o el ego - que tú eres digna de interés (si puedes recordar que todos los demás también son dignos de interés, estarás a punto de ganar la batalla de tu vida. Pero esa es una carta para otro día).
Si puedes estar segura de que vales en este sentido, serás atractiva de la manera más importante del mundo: Atraerás a un chico que sea digno de tu interés y que también querrá pasar su vida invirtiendo todo su interés en ti.
Pequeña, quiero decirte algo acerca del hombre que no necesita que lo mantengan interesado, porque él sabe que tú eres interesante:
No me importa que ponga los codos en la mesa - siempre y cuando él observe la forma como tu nariz se frunce cuando sonríes. Y que luego no pueda dejar de mirarte.
No me importa si no puede jugar golf conmigo - siempre y cuando él pueda jugar con los hijos que le des y disfrute de todas las formas gloriosas y frustrantes en las que se parecen tanto a ti.
No me importa que no persiga el dinero - siempre y cuando él persiga su corazón y siempre lo lleve de vuelta a ti.
No me importa si es fuerte - siempre y cuando él te dé espacio para ejercitar la fuerza que hay en tu corazón.
No me podría importar menos si vota - siempre y cuando se levante cada mañana y te elija un lugar de honor en tu casa y un lugar para venerarte en su corazón.
No me importa el color de su piel - siempre y cuando pinte el lienzo de sus vidas con pinceladas de paciencia, sacrificio, vulnerabilidad y ternura.
No me importa si fue educado en esta religión o en otra o en ninguna - siempre y cuando haya sido educado para valorar lo sagrado y para saber que cada momento de la vida y cada momento que pase contigo es algo profundamente sagrado.
Al final, pequeña, si te topas con un hombre como ese y parece que él y yo no tenemos nada en común, en realidad tendremos en común lo más importante:
Tú.
Porque al final, pequeña, la única cosa que debes hacer para "mantenerlo interesado" es ser tú misma.
Tu hombre eternamente interesado,
Papá.
*****
Esta es la versión en inglés...
Dear Cutie-Pie,
Recently, your mother and I were searching for an answer on Google. Halfway through entering the question, Google returned a list of the most popular searches in the world. Perched at the top of the list was “How to keep him interested.”
It startled me. I scanned several of the countless articles about how to be sexy and sexual, when to bring him a beer versus a sandwich, and the ways to make him feel smart and superior.
And I got angry.
Little One, it is not, has never been, and never will be your job to “keep him interested.”
Little One, your only task is to know deeply in your soul—in that unshakeable place that isn’t rattled by rejection and loss and ego—that you are worthy of interest. (If you can remember that everyone else is worthy of interest also, the battle of your life will be mostly won. But that is a letter for another day.)
If you can trust your worth in this way, you will be attractive in the most important sense of the word: you will attract a boy who is both capable of interest and who wants to spend his one life investing all of his interest in you.
Little One, I want to tell you about the boy who doesn’t need to be keptinterested, because he knows you are interesting:
I don’t care if he puts his elbows on the dinner table—as long as he puts his eyes on the way your nose scrunches when you smile. And then can’t stop looking.
I don’t care if he can’t play a bit of golf with me—as long as he can play with the children you give him and revel in all the glorious and frustrating ways they are just like you.
I don’t care if he doesn’t follow his wallet—as long as he follows his heart and it always leads him back to you.
I don’t care if he is strong—as long as he gives you the space to exercise the strength that is in your heart.
I couldn’t care less how he votes—as long as he wakes up every morning and daily elects you to a place of honor in your home and a place of reverence in his heart.
I don’t care about the color of his skin—as long as he paints the canvas of your lives with brushstrokes of patience, and sacrifice, and vulnerability, and tenderness.
I don’t care if he was raised in this religion or that religion or no religion—as long as he was raised to value the sacred and to know every moment of life, and every moment of life with you, is deeply sacred.
In the end, Little One, if you stumble across a man like that and he and I have nothing else in common, we will have the most important thing in common:
You.
Because in the end, Little One, the only thing you should have to do to “keep him interested” is to be you.
Your eternally interested guy,
Daddy
Sólo lo diré una vez…
Rara
vez me interesa escribir de política (hablar ya es otra cosa, ahí no hay quien
me pare), y menos en este blog que dedico a las cosas que me hacen feliz, pero
en el último año he estado leyendo una serie de cosas que me han puesto los
pelos de punta y que, en mi humilde opinión, no siguen ningún sentido de la
lógica. Así aprovechando que mañana es mi cumpleaños, me voy a auto-regalar el derecho a decir y escribir lo que me da la gana sobre los temas que más me han indignado últimamente.
Los
temas corresponden a la brillante idea del señor
Gallardón de cambiar la ley del aborto y, hace unas semanas, a la decisión de la
señora Mato de no incluir a las mujeres solteras y lesbianas en la asistencia
sanitaria pública para la reproducción asistida.
Comenzaré
diciendo que, por muy abierta de mente que me considero, estoy completamente en
contra del aborto, a menos que éste sea resultado de una violación, que el feto
tenga malformaciones y/o problemas médicos que vayan a condicionar seriamente su vida, y que corra riesgo la vida de la madre.
Partiendo
de este punto, y aunque suene contradictorio, tengo que decir que me parece un
disparate y una falta de responsabilidad por parte de cualquier gobierno, de derechas
o izquierdas, prohibir el aborto. Déjeme que se lo explique, señor Gallardón.
Lo
primero es que el hecho que usted o yo no creamos en el aborto, por las razones que sea, no significa que el resto
de la población de este país tenga que estar de acuerdo con nosotros y, por
lo tanto, no tenemos ningún derecho a imponer nuestras creencias para que actúen como lo
haríamos nosotros.
Segundo,
e igual de importante, considero que la primera obligación de cualquier gobierno
es preocuparse y asegurar el bienestar de su población.
Yo
se que usted piensa, o le gusta pensar, que el mundo entero sigue el modelo
ideal de familia que se acomoda a sus creencias y que, seguramente, el mejor
método para no quedar embarazada es practicar la abstinencia, igual que a mi me
haría muy feliz pensar que las mujeres del mundo entero tuvieron la suerte de
crecer en una casa como la mía, en la que se acepta a las personas por lo que
son, cometan o no errores y tomen o no las decisiones más acertadas.
Y
si, me gusta pensar que, cuando nazca, voy a educar a mi hija y le voy a dar
toda la información necesaria para que salga al mundo y sepa lo que se va a
encontrar en él. Me gusta pensar, también, que la voy a criar en un ambiente con
la confianza suficiente para que hable conmigo de sus dudas y problemas y que
tenga claro que, siempre que no se convierta en una salvaje o una delincuente,
va a tener un techo en mi casa.
Pero
sabe qué, señor ministro, una cosa es que me guste pensarlo y otra que me crea
que vivimos en Disney World, donde todo es felicidad, unicornios, arcoiris y mariposas.
Porque, a diferencia de usted, yo todavía recuerdo lo que significa ser un
adolescente y creerte que lo sabes o lo entiendes todo. Todavía recuerdo las
estupideces que somos capaces de hacer, producto del miedo, la inconsciencia y
la falta de experiencia.
Por
otro lado, no estoy lo suficientemente ciega como para pensar que todos
crecimos en el mismo modelo de familia. Tengo clarísimo que existen familias en
las que se da de comer, pero no se educa; en las que se grita, pero no se
explica; en las que no se permite tener una opinión diferente y donde la única
opción válida para los hijos es la perfección y, si no, como si no existieran.
Creo
que usted, señor Gallardón, no ha caído en cuenta que los que necesitamos ayuda
no somos los que crecimos en una familia bien estructurada, si no todas
aquellas niñas a las que les van a dar una paliza por estar embarazadas (una
paliza que, probablemente, lleve finalmente a un aborto), a las que van a dejar
en calle, o a todas esas niñas que tienen la desgracia de que el padre de sus
hijos no sea el novio de turno, si no un desgraciado que les puso algo en la
bebida en un bar cuando se descuidaron,
un primo, un tío, o incluso su propio padre.
Son
ellas las que necesitan protección, son ellas las que necesitan ayuda. Son
ellas las que, más que seguro, necesitan el derecho a abortar, si lo desean.
El
segundo tema, la reproducción asistida, va dirigido a la excelentísima ministra
Mato, una señora que, al parecer, desconoce el significado de la palabra
empatía.
Entramos
en la misma dinámica, yo puedo entender que usted considere que la
homosexualidad es un pecado o incluso que diga que cree que ser gay es como
“comer por la oreja”, como tan elocuentemente me dijo un amigo hace unos años.
Entiendo también que en su cabeza no entre la idea de que una madre o padre
puedan criar a sus hijos sin una pareja.
Ahora,
por favor, contésteme un par de cosas…
Si
yo soy capaz de respetar sus creencias, ¿por qué no puede usted respetar las
mías?
¿Es
que una mujer con una pareja heterosexual tiene más valor o más derecho a tener
hijos que yo?
¿Cuál es su solución? Que mi pareja o yo nos vayamos a una discoteca y nos lo montemos con el primero que pase y que no nos desagrade del todo? O no, mejor aún, ¿tenemos que llamar al técnico de Telefónica para decirle que finalmente estamos dispuestas a cumplir su sueño erótico del trío que nos propuso hace unos años cuando nos instalaba "el TRÍO de Telefónica"?
Por que vamos, creo podemos pasar por alto durante 5 minutos el hecho de que NO NOS GUSTAN LOS HOMBRES, lo que no podemos obviar es que, sin un preservativo de por medio, nos pueden pasar cualquier bicho habido y por haber.
Explíqueme, señora Mato, ¿qué
necesidad tiene de agregar tensión a un proceso que, de por si, no es fácil y
resulta muchas veces frustrante?
Porque
no se si usted se piensa que la reproducción asistida es como esa película de Chonnifer López donde la inseminan una vez y ya está, ¡gemelos! No se engañe,
las cosas no son así. Te hormonan más que a un pollo y se intenta una y otra vez, hasta que se acaben las
fuerzas o, mas a menudo, los fondos de la cuenta bancaria. ¿Qué es eso tan malo
que hemos hecho para no ser incluidos? ¿Querer a alguien que no le gusta?
Y
ojo, no voy a hablar de dinero, porque me enseñaron que eso está muy feo, pero déjeme decirle que
ante un proceso tan duro, un poco de ayuda no vendría nada mal. Créame que nos
hubiera encantado que la sanidad pública nos hubiera financiado aunque sea
parte de las 4 inseminaciones y la fecundación in vitro que nos costó que mi
pareja quedara embarazada.
No
voy a hablar de dinero, pero créame si le digo que, con ese mismo número,
hubiera podido comprarme un scooter nuevo, reformar la cocina y los dos baños de
mi casa (en IKEA, no se piense usted que me iba a ir a Porcelanosa, como la
Preysler) y el concierto de Barbra Streisand en Amsterdam, en una
zona excelente (tickets, hotel y billetes de avión incluidos), al que quería ir desde
hace años... Y me hubiera sobrado para invitarla a cenar.
Si
no me lo quiere financiar, OK, no pasa nada, que para eso trabajamos, pero
contésteme una última pregunta…
¿A
santo de qué le tenemos que pagar nosotras, con nuestros impuestos, la
reproducción asistida a las familias que si entran en su modelo de familia
perfecta?
Lo siento mucho, pero o todos o ninguno.
PD: Las líneas anteriores son pensamientos, opiniones e ideas personales. Entiendo que no todos compartan mi opinión y, por supuesto, si he ofendido a alguien, me disculpo. De ninguna manera ha sido mi intensión.
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Ale Proaño
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Babe Walker: White girl problems
No recuerdo bien como, cuando, ni
porqué pero, hace unos meses, apareció en mi Twitter el link a un artículo del
blog “White Girl Problems” (Problemas de una chica blanca) de Babe Walker,
un personaje que ha publicado un libro del mismo nombre y que se ha hecho
conocida en el "twitteruniverso" por twittear frases del estilo ”Son las 5:16. ¿Cuánto peso puedo
perder antes de las 8:00?” o “Juzgarme sólo te hará engordar”, siempre con el
hashtag #whitegirlproblems.
Por lo que he podido averiguar, la
cuenta de Twitter y el Blog lo llevan 3 personas que han creado la personalidad
de Babe Walker, una recién graduada de la universidad, de 24 años, a la
describen como una persona obsesionada consigo misma, una pija de Beverly Hills
a la que le molestan “las tareas mundanas de la vida”.
En fin… Si soy 100% sincera, la mayoría
de cosas que he podido leer en su blog son chorradas, pero también encontré un
artículo que me hizo mucha gracia y con el que creo muchas mujeres pueden sentirse muy identificadas. Se trata de su respuesta a
los muchos emails que recibe de las seguidoras de su blog, donde, básicamente,
le escriben para quejarse de los mamarrachos con los que salen y a los que tienen la desgracia de llamar "novios".
*****
Una Lección de SMS's de Babe
Walker.
Estoy tan harta de los chicos con los
que vosotras, psicópatas, están saliendo. Todos ellos suenan como completos
imbéciles y, de acuerdo con la mayoría de sus emails, sus penes ni siquiera son
tan grandes. ABURRIIIDOOOSSS!!!
Estoy asumiendo que la mayoría de
ustedes tienen entre 17 - 30 años. Para todas las de 17 a 22 años que
están por ahí, me gusta creer que la mayoría de ustedes son modelos, por lo que
están bien por ahora... Ya hablaremos más adelante. Sin embargo, para todas las de
23 - 30 años, voy a decirles todo lo que necesitan saber / tomar en serio: NO
TIENES TIEMPO PARA JODAS! Estos son los mejores años de tu vida. Tienes que
estar trabajando, bebiendo batidos, usando protector solar, y no te tiene que
importar una mierda nadie que no sea capaz de adorar a el suelo que pisas /
tratarte como mereces ser tratada / y que tenga un enorme (pero no
monstruosamente grande) pene.
El hecho es que no puedes desperdiciar los
años, meses, días, minutos o incluso segundos de tu vida languideciendo para
alguien que no es el “Paquete Total”.
Languidecer = arrugas y envejecimiento
prematuro.
Es un hecho científico! Además (esto da miedo, pero es real),
incluso si esperas tener hijos de aspecto normal, es necesario que los tengas a
los 32, a más tardar. Así que todas tenemos aclarar nuestras ideas!!!
Siento haber gritado. Es la Naomi
Campbell en mí… Esto es lo que vamos a hacer: Voy a compartir algunos mensajes de texto que he escrito en los últimos años que han funcionado a las mil maravillas para
deshacerme de los gilipollas con los que he tenido que cargar. No tienen
derechos de autor (pero deberían), así que siéntete libre para enviárselos a
los idiotas con los que te estás liando, con el fin de sacarlos de tu vida,
para que puedas levantarte del suelo del baño donde sin duda estás metida e
irte al gimnasio.
No hay excusas. Es hora de entrar en acción.
1)
Adiós para siempre, xoxo.
2)
Estoy embarazada.
3)
Estamos embarazados.
4)
Estoy embarazada de odio hacia ti.
5)
¿Quién eres?
6)
Me divertí mucho anoche. Gracias por el masaje. Me encantaría ir a visitarte a
Italia. Sólo tengo que encargarme de una cosa primero. Te llamo en un rato.
7)
Hemos terminado. ¿Cuál es el teléfono de tu padre?
8)
Tu aura es de color marrón, así que esto nunca va a funcionar entre nosotros.
9)
Siempre nos quedará tu polla.
10)
Estoy triste :*(
11)
En serio, ¿quién eres?
12)
¿Por qué coño no estuviste en la cita que soñé anoche?
13)
Te engañé con Luke Wilson.
14)
Te engañé con Owen Wilson.
15)
No puedo hablar contigo ahora, estoy de parto.
16)
Nunca seré capaz de follar contigo y no imaginar que eres tu mejor amigo.
17)
Me gustaría que me compres un coche.
Mi favorita es la #16... ¿Y la vuestra?
The tiny book of tiny Stories
"El universo no está hecho de átomos, está hecho de pequeñas historias"
Ese es el lema de "The Tiny Book
of Tiny Stories" (El pequeño libro de pequeñas historias), una trilogía (hasta el momento) de libros que presenta historias poéticas cortas, de no más de unas cuantas líneas cada una, que vienen acompañadas de unas ilustraciones hermosas.
Está compilado por el actor Joseph Gordon Lewitt (10 cosas que odio de ti, Lincoln...) quien, además, es propietario y fundador de la productora hitRECord, y el artista Wirrow, quien trabaja como curador para la ella.
El primer volumen fue publicado en 2011, el segundo en noviembre de 2012 y este año se publicará el siguiente, gracias a la colaboración en línea de muchos artistas, que han ilustrado las historias de una manera increíble.
Sin duda es un proyecto precioso, muy interesante, y está lleno de historias pequeñísimas, algunas de una línea, con unas ilustraciones encantadoras. Les dejo a continuación una serie de dibujos del artista inglés Wirrow que me encantan.
The Tiny Book of Tiny Stories - Volume I
The Tiny Book of Tiny Stories - Volume II
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